Y, ¿Por qué violan ustedes el
mandamiento de Dios por sus tradiciones?
Jesucristo…
Jesucristo…
Cuando el Señor Jesús caminaba
esta tierra, su oposición principal eran dos partidos religiosos de ese tiempo:
Los Fariseos y los Saduceos.
Los del partido Fariseo
agregaron a las Escrituras Sagradas. Ellos pegaron unas resmas de leyes humanas
que fueron pasadas a las generaciones subsiguientes. Este cuerpo de costumbres
consagradas, muchas llamadas “las tradiciones de los
ancianos,” llegó a ser estimado igual como Las Sagradas Escrituras. El error de
los Saduceos trata de la dirección contraria. Ellos restaron segmentos
completos de las Escrituras, sólo considerando la Ley de Moisés digno de ser
observado. (Los Saduceos negaron la existencia de espíritus, ángeles, el alma,
vida futura y la resurrección.)
El efecto neto era que cuando
él Señor Jesús entró al drama de la historia humana, Su autoridad fue desafiada
arduamente, la razón era sencilla, él no calzó el molde religioso de ninguno de
los dos campos. Ambos partidos, los Fariseos y Saduceos veían a Jesús con
sospecha. No duró mucho para que esta sospecha se vuelva a una hostilidad. ¡Y,
los Fariseos y Saduceos tomaron pasos para matar al Hijo de Dios!
Vivimos en un tiempo cuando la
historia se está reviviendo a sí misma. El Cristianismo moderno ha caído en los
errores de los Fariseos y los Saduceos.

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