martes, 21 de junio de 2016

Y, ¿Por qué violan ustedes el mandamiento de Dios por sus tradiciones?

Jesucristo…






Cuando el Señor Jesús caminaba esta tierra, su oposición principal eran dos partidos religiosos de ese tiempo: Los Fariseos y los Saduceos.


Los del partido Fariseo agregaron a las Escrituras Sagradas. Ellos pegaron unas resmas de leyes humanas que fueron pasadas a las generaciones subsiguientes. Este cuerpo de costumbres consagradas, muchas llamadas “las tradiciones de los ancianos,” llegó a ser estimado igual como Las Sagradas Escrituras. El error de los Saduceos trata de la dirección contraria. Ellos restaron segmentos completos de las Escrituras, sólo considerando la Ley de Moisés digno de ser observado. (Los Saduceos negaron la existencia de espíritus, ángeles, el alma, vida futura y la resurrección.)


El efecto neto era que cuando él Señor Jesús entró al drama de la historia humana, Su autoridad fue desafiada arduamente, la razón era sencilla, él no calzó el molde religioso de ninguno de los dos campos. Ambos partidos, los Fariseos y Saduceos veían a Jesús con sospecha. No duró mucho para que esta sospecha se vuelva a una hostilidad. ¡Y, los Fariseos y Saduceos tomaron pasos para matar al Hijo de Dios!


Vivimos en un tiempo cuando la historia se está reviviendo a sí misma. El Cristianismo moderno ha caído en los errores de los Fariseos y los Saduceos.

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