La Distinción “Clero/Laicos”:
¿Es Una Ayuda o un Obstáculo para el Cuerpo de Cristo?
Por Jon Zens
Esta infundada distinción "clero/laicos" ha llegado a ser algo dado que hemos asumido y que ha impregnado toda nuestra literatura evangélica. La división "clero/laicos" ha llegado a ser parte de nuestro lenguaje y ambiente evangélicos
Me mueve el deseo de suscitar una disensión innecesaria, pero creo que si la iglesia ha de alcanzar todo su pleno potencial como cuerpo visible de Cristo, debe despojarse de estas estructuras jerárquicas antibíblicas y regresar a las relaciones y ministerios de "los unos a los otros" que fueron concebidos para ella.
Pero antes de que examinemos la evidencia histórica y bíblica, consideremos los siguientes tres ejemplos de la clase de enseñanza que ha influenciado esta mentalidad “clero/laicos”:
1. En este oficio [el de Pastor] y su desempeño, Él a puesto todo el peso del orden, gobierno y edificación de Su Iglesia.
2. [El Pastor] es como el cerebelo, el centro de comunicación de los mensajes, la coordinación de funciones y de conducción de respuestas entre la cabeza y el cuerpo... El pastor no es sólo el comunicador autorizado de la verdad de la Cabeza al cuerpo, sino que también es el comunicador fiel de las necesidades del Cuerpo a la Cabeza.
3. [El Pastor Hamman] asemejaba toda la iglesia a un ejército. El ejército tiene solamente un Comandante en Jefe, Jesucristo. La iglesia local es como una compañía de soldados con su comandante el pastor que recibe órdenes del Comandante en Jefe. El comandante de la compañía tiende lugartenientes y sargentos bajo sus órdenes para consultas e implementación, pero la responsabilidad final en cuanto a las decisiones es del comandante de la compañía, y debe responder al Comandante en Jefe... El pastor tiene el poder en una iglesia en crecimiento... El pastor de una iglesia en crecimiento puede parecer a los de afuera como un dictador. Pero para el pueblo que forma la iglesia, las decisiones de él son las de ellos.
Un anuncio reciente en una revista evangélica tenía como encabezado, "No Toda Pregunta Recibe Respuesta el Domingo por la Mañana". La verdad es que probablemente las preguntas de nadie reciben respuesta, por que no se permiten preguntas. El monólogo del púlpito impide el diálogo. El púlpito solamente puede ser ocupado por determinadas personas -él "clero". Los demás -los "laicos"- se sientan en las bancas. En ésta dicotomía tenemos la esencia de nuestra religión -Católica, Protestante o la que sea: se paga al "clero" para que dé, y el "laico" paga para recibir. Esta distinción impregna nuestro vocabulario religioso y por desgracia se apodera del corazón de nuestra práctica: pagamos al "clero" para que realice las actividades religiosas necesarias. Es agotador oír refranes como éstos repetidos en tantos anuncios evangélicos: "Por fin, un comentario que pastores y laicos pueden entender"... "Este video aprovechara igualmente al clero que a los laicos".
Clero. . .
La palabra Española "clero" está relacionada con la palabra Griega "cleros" (klh¾roV) que significa "suerte o herencia", “heredad”, "participación", "porción". Por ejemplo, en 1 Pedro 5:3 se exhorta a los ancianos a que no se enseñoreen de "las heredares" (tw¾n klhvrwn – ton kleron), lo cual se refiere a todo el rebaño del pueblo de Dios. En ninguna parte del Nuevo Testamento se utiliza alguna forma de “cleros” para designar a una clase separada de líderes "ordenados". Más bien, se refiere a la "heredad" reservada para todos los santos (Col. 1:12; Hech. 26:18). El Nuevo Testamento describe a los santos como un todo colectivo, como la "heredad” de Dios. Hemos pervertido y puesto al revés la enseñanza del Nuevo Testamento al utilizar él terminó "clero" para referirnos a un grupo elitista de líderes eclesiásticos.
Laico. . .
Esta palabra Española está referida a la palabra Griega "laos" (laovV), que significa "pueblo". La palabra griega "laikos" significa "seglares" pero no se encuentra en el Nuevo Testamento. Todos los que están en el cuerpo de Cristo, ya sean "santos, obispos o diáconos" (Fil. 1:1), son el "pueblo" ("laos") de Dios. "Pueblo de Dios" es un título de honor conferido a todos los que creen en el Señor Jesucristo (2 Cor. 6:6; Tito 2:14; 1 Pe. 2:9-10).
Debido a que el Nuevo Testamento no dice una sola palabra acerca del "clero", el hecho de una casta separada de "ordenados" que impregna nuestro vocabulario y práctica, ilustra muy vigorosamente que no hemos tomado todavía muy en serio el Nuevo Testamento. La práctica del "clero" es una herejía que debe ser repudiada. Hiere mortalmente al sacerdocio de todos los creyentes que Jesús compró en la Cruz. Contradice la forma que debió tomar el reino de Jesús cuando dijo: "todos vosotros sois hermanos" (Mt. 23:8). Ya que se trata de una tradición de hombres, invalida la Palabra de Dios (Mar. 7:13).
El problema mortal con este sistema antibíblico es que devora a los que están dentro de sus límites. El agotamiento, los deslices morales, el divorcio y el suicidio tienen tasas muy altas entre los "clérigos". ¿Nos sorprende que estas repetidas tragedias ocurran a la luz de lo que se espera de una persona? Cristo jamás tuvo la intención de que alguien cumpliera con semejante actividad eclesiástica. A la luz de la observación de Pablo en 1 Corintios 12:14 de que "el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos", debemos poder discernir que la posición del "clero" no es sana para los que están en ella ni provechosa para el cuerpo de Cristo.
